La fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy, declarada de “interés turístico internacional” arranca de muy lejos. La esencia de su celebración viene con las cabalgadas del rey Jaime I y los ataques e incursiones del caudillo Al-Azraq , señor de Gallinera y de Alcalá.La tradición sostiene que todo ocurre en la amanecida del 23 de abril. Los alcoyanos vencen y Al-Azraq muere. Este hecho es atribuido a la intervención divina y a la protección eficaz del mártir. Los alcoyanos prometen guardar fiesta, levantarle un templo, tenerle como patrono de por vida y celebrar esta victoria .

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